martes, marzo 15, 2011

¿Y DE QUÉ VAMOS A VIVIR?

Una vez tomada la decisión, viene la GRAN PREGUNTA: ¿DE QUÉ VAMOS A VIVIR? Hasta hace poco, las opciones de un urbanita para vivir en el campo trabajando eran muy pocas. Ahora, la opciones han aumentado. Son las siguientes:


1) Vivir del campo

De lo que produce. De la agricultura y la ganadería. El fenómeno neorrural va en esa dirección. Desde los años 60 existe en Europa una migración desde las áreas urbanas a zonas rurales, de urbanitas que deciden irse al campo y aprender a vivir de él. No es nuestro caso. Por lo menos no de forma exclusiva. Aunque sí lo vemos como un complemento, como una forma de autoabastecimiento alimentario. Nos gustaría, y nos hace ilusión, probar a cultivar un huerto e incluso tener un pequeño corral. Para hijos del hiper como nosotros, conseguir alimentarnos de lo que produce la tierra tiene un significado especial, es como, no sé, un milagro.


2) Trabajar en un pueblo

No es lo mismo pero es otra posibilidad. Vivir en el campo y desplazarnos al pueblo a trabajar, o vivir y trabajar en él. De las muchas profesiones que ofrece el medio rural, por formación y experiencia, podríamos acceder a las siguientes: las relacionadas con la administración, ya sea pública o privada, la gestión cultural o medioambiental, y todo lo relacionado con la educación. Pensando en un pueblo pequeño, podríamos trabajar de administrativos en el ayuntamiento, de maestros rurales y, siendo muy optimistas, de bibliotecarios o en el centro cultural del pueblo.

¿Problemas? Dos: oposiciones y nepotismo. La mayoría de esos puestos son para funcionarios, por lo que habría que superar unas oposiciones. Y, de momento, no estamos por la labor. A los demás puestos, viniendo de fuera y sin conocer a nadie, es difícil acceder. Como es natural (y lo digo por casos que conozco) el nepotismo funciona mucho en los pequeños núcleos rurales. Todos se conocen y es normal “echar un cable” a un vecino y amigo.

Esta opción la podríamos tener en cuenta más adelante, una vez estemos instalados, adaptados e integrados. Ahora mismo, lo veo muy complicado.


3) Trabajar en una ciudad viviendo en el campo

Es la opción que menos nos apetece, pero también la tenemos en cuenta. Estamos tan acostumbrados a las distancias de Madrid que no nos damos cuenta de que a 20 minutos en coche de las pequeñas y medianas ciudades de provincia ya estás en medio del campo. Se puede vivir perfectamente rodeado de naturaleza mientras trabajas desplazándote a una ciudad. ¿Qué son 20 minutos de trayecto después de haber vivido en Madrid?


4) Teletrabajar: trabajar desde casa (en el campo)


Nuestra opción favorita. Hasta hace poco, para poder vivir de esa manera la única opción habría sido dedicarme al turismo rural. Pero ahora, con internet, todo ha cambiado. Las opciones se multiplican. En mi caso, la idea es (tele)trabajar como autónomo, como redactor freelance. Ese será mi medio de vida en el campo. Un futuro profesional que ya tengo algo avanzado. Además de mi trabajo como oficinista, colaboro desde hace varios años en diversas publicaciones, tanto online como en papel. Y lo hago siempre a través de internet. En una de ellas, con sede en Barcelona, ni siquiera les conozco personalmente. El mail, el teléfono, la videoconferencia... ¿Qué necesidad hay de verse en persona para trabajar bien juntos?

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