miércoles, abril 13, 2011

CASA EN EL CAMPO. PRECIO LÍMITE: 100.000 EUROS

¿Por qué 100.000 euros? Las razones son varias, pero la principal es que "queremos ir más allá". Me explico. No sólo queremos cambiar de trabajo y lugar de residencia. También queremos cambiar de modo de vida. Nos parece un buen momento para llevar algo así como una "vida de bajo consumo". Una vida donde trabajar menos (o igual, pero en lo que te gusta y dónde te gusta) y tener más tiempo libre para cultivar aficiones y relaciones.

Para llevar a cabo esta idea hicimos cuentas, un cálculo articulado en base a dos preguntas.


PRIMERA PREGUNTA: ¿En qué "se va" el dinero que ganamos? La mayor parte en la vivienda, ya sea pagando un alquiler o una hipoteca. Si eliminamos ese gasto, si no tenemos que dejarnos casi la mitad del sueldo en una vivienda, las posibilidades de vivir con poco dinero se multiplican.


¿Cuánto? Vamos a verlo en un cálculo aproximado.

Esto es lo que nos gastamos al mes de media (dos personas) en un piso alquilado en Madrid:


Luz: 25 euros

Agua: 20 euros

Gas: 25 euros

Cesta de la compra: 400 euros

Transporte: 150 euros

Teléfono / Internet: 70 euros

Total: 690 euros


Si a esta suma le añadimos unos 200 euros más al mes para ropa, ocio y ahorros, el resultado es que por menos de 1000 euros al mes podemos vivir dos personas sin problemas.


En una casa en el campo las cifras variarían. Voy a hacer un cálculo aproximado:


Luz: si vamos a trabajar en casa, el gasto se incrementa. Procurando trabajar lo más posible con luz natural, creo que podrían ser unos 15 euros más: 40 euros.


Agua: También vamos a consumir más. Aunque hay que tener en cuenta que muchas casas, sobre todo en el norte, tienen manantial propio o el agua es del propio pueblo y no se paga (o muy poco). Lo voy a dejar igual: 20 euros.


Gas: en el campo no hay. Se usan otros métodos: la caldera de propano o gasóleo, los aparatos con bomba de calor, los radiadores eléctricos, las estufas de leña e incluso de carbón. Aún no nos hemos puesto a estudiar todos los métodos, incluido otras alternativas, pero lo haremos. Nos parece fundamental para ahorrar. Como vamos a estar en casa más tiempo y en el norte, le voy a poner 20 euros más: 40 euros.


Cesta de la compra: el gasto se reduce por varias razones. Madrid es muy caro con respecto a otras poblaciones. En el campo hay menos variedad, pero es más barato. Además, si vamos a cultivar un huerto, nos vamos a ahorrar la mayor parte del gasto en verduras, hortalizas y frutas. Teniendo en cuenta que somos medio vegetarianos, voy a rebajar el gasto a la mitad: 200 euros.

Transporte: aunque en un principio vamos a trabajar en casa, dependeremos más del coche para ir a cualquier sitio. Pero, por otra parte, las distancias van a ser más cortas y los atascos muchos menos. Lo voy a dejar igual: 150 euros.


Ropa / ocio: Una de las ventajas de trabajar en casa es que no tienes que utilizar tanta ropa como si fueras a una oficina. Puedes repetir ropa con más asiduidad que la que marcan las “normas de etiqueta” de una oficina. El gasto, por lo tanto, disminuye. En el campo hay menos oferta cultural o gastronómica que en la ciudad, por lo que el gasto en ese sentido también se reduce. El ocio, o por lo menos el que a nosotros nos gusta, está menos atado al consumo. Pasear por la montaña es gratis.

Incluyendo ahorros mensuales para imprevistos o vacaciones, el gasto mensual sería de: 100 euros.


Internet: Como aún no sé que tipo de conexión vamos a poder utilizar, lo dejaré en una media de 50 euros.


IBI: Es difícil de calcular sin saber los datos de la casa, pero por lo que he visto, siendo una propiedad en zona rural no turística, el precio anual oscila entre los 100 o 150 euros. Así que pondré 10 euros.


Total: 610 euros.


80 euros menos que en la ciudad. Es un cálculo aproximado, claro, pero de momento nos sirve para hacernos una idea.


SEGUNDA PREGUNTA: ¿Cuánto podemos ahorrar para comprar una casa al contado, sin pedir dinero prestado al banco?


Hicimos cuentas y el máximo sería 100.000 euros. La cifra hay que matizarla. No partimos de cero, claro. Ya expliqué cuáles eran nuestros ingresos. Antes de tomar la decisión de irnos estábamos, como la mayoría de las parejas de nuestra edad, “ahorrando para el piso”. Abrimos una cuenta vivienda donde fuimos metiendo año a año nuestros ahorros. Y lo seguimos haciendo. Cuando ya teníamos lo creíamos suficiente para pedir una hipoteca, empezamos a ver pisos. Primero más caros, más bonitos y en las zonas que nos gustaban. Luego, más baratos, más feos y más lejos. Hasta fuimos a pedir una hipoteca que, gracias a la crisis (y no es ironía), no nos concedieron.


Este peregrinaje por pisos y bancos, una vez digerida la frustración inicial, nos fue de gran ayuda. Aprendimos a mirar las cosas con sentido común y a no dejar que nos llevara la corriente. La “corriente social” nos dice que pedir 200 mil euros al banco y devolverlo con intereses durante 40 años para tener un puñado de metros cuadrados en un edificio situado en una zona que ni siquiera nos encanta es lo que hay que hacer, lo que hacen todos. Y cuanto antes porque “alquilar es tirar el dinero”, “los pisos nunca bajan” y bla bla bla. El sentido común nos dice que es una auténtica locura, la forma más rápida de convertirte en un esclavo financiero de por vida. Cada día que pasa desde que nos denegaron la hipoteca se lo agradezco más al banco. No nos “colamos por el sumidero” por los pelos (que había atascados).


Una vez a salvo, establecimos nuestro plan de ahorro. Un plan estricto, mes a mes, con una duración de un año y medio. Esos 100 mil euros no solo incluyen la casa, claro. También los gastos administrativos, un coche todo-terreno de segunda mano, electrodomésticos para la cocina y, si sobra, alguna pequeña mejora que haya que hacer a la casa. La idea es comprarla por unos 60 o 70 mil euros.


¿Se puede? Sí, sí se puede. Por lo menos en Asturias.